Carta Para Él, Otro, Ambos y Yo

14.06.2020

En ocasiones cuestioné su existencia y manifestación diaria. Me era imposible saber si mis decisiones estaban siendo ejecutadas por conciencia propia o tan solo alguien me convencía de hacer la suyas, pues siempre estuve rodeado de enemigos audaces y con la capacidad persuasiva en un alto grado. Este nuevo sujeto maneja esas virtudes, pero el rol que asumió es desconocido.

Posiblemente y ahora en la veracidad casi completa de la existencia del otro, descubrí que no fuí yo quién notó su presencia en los actos diarios. De manera extraña aquel habitante de lo recóndito y nauseabundo de mí conformidad determinó por inteligencia suya el declararse ante los ojos de lo que ahora entendí que soy.

No un hombre (Aunque no poseo una definición clara de dicho término) sino un sometido y esclavo de alguien que apenas conozco como verdadero y palpable. Sin embargo, el engaño en el que me he visto envuelto no me trae del todo culpa, puesto que el otro yo ha cumplido bien su función como amo de sí mismo y de mí.

Yo por otra parte, analicé mis actos y me enteré que el papel de marioneta ante el extraño y mí propia conciencia la he realizado de manera eficaz, dando respuesta a lo que se me ordena. Ambos vivimos en conformidad y unión con alguien que no reconozco, pero sigue siendo lo mismo que yo.


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