Carta de Exhibición

02.06.2022

El Vigilante

Hola, compañero, te saluda un desconocido quien hoy te escribe con intenciones sinceras. En el poco tiempo que he podido entablar diálogo contigo me he dado cuenta que tus perspectivas son brillantes y poco comunes, supongo que la vida no te ha tratado de la mejor manera y aún estando en una edad tan pequeña comparada con la mía tus cicatrices son más numerosas y profundas.

Siempre te he dejado claro mí valoración frente a la resiliencia que persiste dentro de lo que eres y ni hablar del nivel tan alto de calidad en cuanto tú personalidad, sin embargo el motivo por el que escribo esta carta no es sólo para destacar lo que tú más que nadie sabe que tiene. La intención principal de mí escritura es para destacar de manera agresiva esas características que te están destruyendo y con las que he combatido desde hace poco. Características que están interviniendo en nuestra comunicación pasiva y productiva.

La primera que quisiera traer a colación es la autocrítica (maldigo por completo la que hay dentro de tí). Cualidad de sabios es el análisis hacía sí mismo, pero tú crítica va dirigida a lo destructivo. No evalúas los pasos que dan tus pies, sino que decides ejecutar castigo aún sin prueba alguna contra ellos. Te has vuelto un verdugo que se transgrede así mismo.

Otro aspecto por resaltar sobre tí es tú concepción de lo perfecto ¿No eres tú quién argumentaba con fervor la perfección alcanzable por medio de los fallos? ¿No eres tú quién defendía la idea de una perfección fuera de los ámbitos comunes de éste mundo?

¡No seas hipócrita!

Dejá de vivir como aquello que juraste destruir. Ya estoy cansado de tú comportamiento autodestructivo y severo. Santiago has dejado de ser y te volviste en menos que el nada. Él único que tiene la culpa eres tú, abandona esa característica de señalar inocentes por culpables, ese sujeto que ves frente al espejo ¡Es el verdadero culpable! Ese sujeto que se destruye con idea errada de la perfección es a quien le declaró la guerra sin tregua o rendición.

Santiago mí tarea será enviarte cartas hasta que tú esencia dejé de ser vulnerada, ya no recibirás de mí parte ningún atributo, sino que voy a volverme una espina en tú costado. No buscaré nada más que la exhibición de lo que ocultas. Se despide de tí quien antes era tú amigo. Se mantiene presente la espina que te hará sangrar hasta que mueras o renuncies a lo que no te pertenece.


Share
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar